Perdurarán en el tiempo las palabras aunque se haya apagado su eco; sobrevivirán al paso de las paginas absurdas de los calendarios; dormirán en cuadernos de hoja perenne, arrulladas por la nana cansina del tic tac de un reloj.
Y tal vez algún día - cuando yo me haya ido- alguien las despierte y les devuelva su voz.

Chema.

miércoles, 5 de abril de 2017

Una historia en diez historias.

1. La abuela Reme olvidó la noche antes, adelantar en una hora todos los relojes de la casa.
2.El abuelo Marcelino salió del domicilio camino de su tertulia diaria, ignorando que llegaría con una hora de retraso.
3.La niña Rosalía charlaba animosamente con su amigo invisible.
4.El niño Marcos protestaba desde su cuna porque no quería dormir más.
5.Laura, hermana de Rosalía, y hermana de Marcos, estaba peleada con su amiga Eva.
6.Luis, hermano de Laura, Marcos, y Rosalía, jugaba al fútbol. Ese domingo lo haría como titular.
7.Beatriz, la madre, se afanaba por mantener el orden en la casa.
8.Marce, el padre, deja escapar una sonora carcajada. Se nota que es domingo.
9.El televisor, que pertenece a la familia en calidad de miembro agregado, da la hora exacta.
10.La abuela Reme se queda paralizada mirando el reloj que cuelga de la pared del salón. El abuelo Marcelino muestra su extrañeza al comprobar, que por primera vez en todos estos años, es el último  en llegar a su tertulia matutina. La niña Rosalía hace un gesto con el dedo índice sobre sus labios ,indicando a su amigo invisible la conveniencia de guardar silencio. El niño Marcos sigue con su protesta desde la cuna. Laura mira a sus hermanos pequeños- Rosalía y Marcos- y piensa en lo distinta que sería su vida si Eva fuese su hermana en lugar de su amiga. Luis suelta un gruñido y corre hacia el armario:- para un día que seré titular no puedo llegar tarde- piensa mientras mientras guarda en el bolso su ropa deportiva. Beatriz, la madre, sacude la cabeza. Marce, el padre, hace aún más sonora la carcajada; el domingo sigue adelante sin contratiempos dignos de reseñar. La vecina de la puerta  de enfrente- siempre tan inoportuna- llama al timbre. El televisor- ajeno a cuanto ocurre-  sigue emitiendo su programación.

Chema Élez.