Perdurarán en el tiempo las palabras aunque se haya apagado su eco; sobrevivirán al paso de las paginas absurdas de los calendarios; dormirán en cuadernos de hoja perenne, arrulladas por la nana cansina del tic tac de un reloj.
Y tal vez algún día - cuando yo me haya ido- alguien las despierte y les devuelva su voz.

Chema.

lunes, 26 de junio de 2017

I

Vendió su corazón al peso;
sus latidos gramo a gramo.
Y su boca no volvió
a decir nunca: Te Amo.

Chema Élez.

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